martes, 7 de diciembre de 2010

Desde el embarazo

El diagnóstico prenatal puede ofrecerse con seguridad para la mayoría de los casos, sólo se mantienen dos situaciones comprometidas, cuando en un feto se detecta un NTM o un feto femenino portador de una mutación completa, en este último caso no podemos predecir si presentará o no retraso mental.
El diagnóstico prenatal debe realizarse sólo cuando se ha comprobado que la gestante es portadora. Se realiza entre la semana 10-12 de embarazo en vellosidades coriales obtenidas mediante una biopsia corial.
Siempre debe acompañarse del estudio citogenético convencional.
Su médico realizará
·         Visita prenatal
·         Revisar la pruebas de laboratorio que demuestran el diagnóstico.
·         Explicar el mecanismo por el que el feto puede presentar la enfermedad y el riesgo de recurrencia de la pareja.
·         Revisar el pronóstico, manifestaciones y la viabilidad.
·         Revisar los tratamientos existentes.
Desde el nacimiento al primer mes
·         Confirmar el diagnóstico con las pruebas de analítica molecular. Sólo se diagnosticará en esta edad si hay historia familiar positiva.
·         Ofrecer a la familia y al niño grupos de soporte existentes en la comunidad y servicios de atención.
·         Valorar los recursos individuales de soporte como la familia, amigos, etc.
·         Explicar la posibilidad de diagnóstico prenatal y riesgo para las siguientes gestaciones.
·         Acceder a la historia familiar para evaluar familiares de riego.
Primer año
·         El desarrollo físico y psicomotor puede ser normal.
·         Observar al lactante en busca de hipotonía (escasa fuerza muscular), irritabilidad, rabietas y convulsiones. Evaluar desarrollo psicomotor según escalas. Recomendar programas de intervención temprana si hubiera algún problema.
De 1 a los 3 años
·         Evaluación por el oftalmólogo: en busca de estrabismo (en el 40% de los casos), miopía o nistagmus.
·         Hernias inguinales
De los 3 a los 5 años
·         Evaluación ortopédica: en busca de pies planos, escoliosis (desviación lateral de la columna) y laxitud articular.
·         Evaluar el desarrollo motor y del lenguaje.
·         Evaluar posible historia de convulsiones y realizar un electroencefalograma (EEG) si así fuera.
·         Revisar el programa preescolar y ver la necesidad de educación especial.
·         Prever terapia del lenguaje y habla, terapia ocupacional y física.
·         Considerar si es necesario una intervención en el tema conductual.
·         Si hay comportamiento hiperactivo, se da cabezazos y/o se muerde, considerar realizar una intervención terapéutica.
De los 5 a los 13 años
·         Se puede dar macroorquidismo (testículos grandes), que no es signo de pubertad precoz.
·         Revisar el programa educacional:
·         Presentación visual de la información.
·         Aulas de pequeño tamaño.
·         Atención individualizada,Terapia del habla, lenguaje y ocupacional


De los 13 a los 21 años
·         La hiperactividad disminuye pero persisten los problemas de timidez.
·         Detectar si el adolescente presenta convulsiones y si disminuye su capacidad intelectual.
·         Macroorquidismo sin relación con la función sexual.
·         Comentar el desarrollo psicosexual con ellos, físico y fertilidad en chicos y chicas.
·         Necesidad de planificación familiar.
·         Revisar comportamientos agresivos. Muy frecuentes en los varones pero responden bien a un manejo conductual o con fármacos.
·         Revisar los mecanismos genéticos y comentar el riesgo para la descendencia de los individuos afectos.
·         Valorar la necesidad de intervención psicológica.
·         Comentar la posibilidad de formación profesional y de vivir en un hogar supervisado si es posible.

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